La secta del partido humanista y silo
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"Partido Humanista"
hace la guerra sucia a sus antiguos militantes

Partido humanista guerra sucia

 Ex militantes del "Partido Humanista" sufrieron acosos después de que se alejaron. La táctica de la secta consistía en ignorarlos; pero algunos fueron atacados. Quieren que si se vuelven conocidos mantengan la boca cerrada.

*

El escritor Lázaro Covadlo militó en la secta de silo (después convertida en Partido Humanista) entre 1970 y 1987. Diez años más tarde se dio a conocer como novelista y autor de relatos en España y Argentina. En entrevistas concedidas a la prensa de ambos países, comentó someramente su paso por la secta y la opinión que ésta le merecía. Coincidiendo con dicha circunstancia, empezó a recibir llamadas anónimas en su domicilio. Por otra parte, una reciente ex militante del Partido Humanista leyó unas declaraciones de Covadlo a la revista LEA (Buenos Aires, noviembre 2000), y le envió un E-mail pidiéndole información. Estas son las palabras de Covadlo que recoge LEA:

En 1970 mi vida tomó un camino que hoy puedo calificar como monstruoso. Una desviación en mi trayectoria vital: Ingresé en la secta de Silo. Si algo me queda de esa experiencia es que actualmente puedo presumir de conocer la génesis de la locura...

Seguidamente, con autorización de sofía Sacchetti, se reproduce el contenido del e-mail que le envió a Lázaro Covadlo.

LAZARO:

MI NOMBRE ES SOFIA SACCHETTI
TODAVIA NO TUVE OPORTUNIDAD DE LEER TUS LIBROS (HOY QUE LA CURIOSIDAD ME CARCOME PASO POR LA LIBRERÍA), TE CONOCI EN UNA ENTREVISTA QUE TE HIZO LA REVISTA "LEA" y en el sitio arteuna, ME LLAMO BASTANTE  LA ATENCION, YA QUE ALLÍ COMENTABAS TU EXPERIENCIA EN EL MOVIMIENTO HUMANISTA.
MI HISTORIA ES DE UNA MILITANCIA EN EL SOCIALISMO TRUNCADA POR SU
INCORPORACION A LA ALIANZA, DE ALLI PASE AL PARTIDO HUMANISTA SIN
DEMASIADA INFORMACION BUENA AL RESPECTO, DESPUES DE DOS AÑOS Y DE
MUCHAS DUDAS FINALMENTE ME FUI, NO PUDE CONVENCERME DE SU FILOSOFIA.
TENGO 25 AÑOS, Y SIGO BUSCANDO UN LUGAR DONDE MILITAR POLITICAMENTE,
NO ES FACIL, TAMPOCO IMPOSIBLE, EN ESTE MOMENTO ESTOY POR INGRESAR A
LA UNIVERSIDAD POPULAR DE LAS MADRES DE PLAZA DE MAYO, EN LA ESCUELA
DE POLITICA Y DERECHOS HUMANOS.
QUISIERA QUE ME CUENTES UN POCO MAS ESA PARTE DE TU HISTORIA
RELACIONADA CON EL M.H, PORQUE ME INTERESA, CUANDO EMPECE A
INVESTIGAR SOBRE EL DESARROLLO POLITICO DE LA EPOCA, ME LLAMO LA
ATENCION QUE SILO NO FIGURARA PRACTICAMENTE EN NINGUN LADO, EN
NINGUNA BIBLIOGRAFIA SOBRE  MILITANCIA POLITICA.
TENGO POCA INFORMACION, Y QUISIERA, YA FUERA DEL MOVIMIENTO, BUSCAR
MAS.
PARA MAS DATOS, YO ESTABA EN UN GRUPO CON UNA PERSONA QUE CREO ESTA DESDE EL COMIENZO, ISAIAS NOBEL. LEI LA MAYOR PARTE DE LA
BIBLIOGRAFIA, QUE ME PARECIO TERRORIFICA.
CUAL ES EL FIN DEL MOVIMIENTO? ES UNA SECTA? SIGUE SIENDOLO AHORA QUE
FORMA PARTE DE LA VIDA POLITICA EN ARGENTINA? YA QUE PARTICIPA EN
ELECCIONES Y TIENE UNA DIPUTADA, LIA MENDEZ, EN LA LEGISLATURA. LOS
ENCUENTROS QUE SE HACEN EN TODO EL MUNDO, LOS DRUMMOND, QUÉ FINALIDAD
TIENEN? QUIÉN ES REALMENTE SILO Y LA GENTE QUE LO RODEA, ESTAMOS
HABLANDO DE HIPPIES, DE NEW AGE,  PERO SÓLO ESO, O HAY ALGO MÁS
DETRÁS DE  ESTA ORGANIZACIÓN?

BUENO, DISCULPÁ QUE ESCRIBI EN MAYÚSCULAS, PERO COMENCÉ ASÍ Y TENGO
VAGANCIA DE VOLVER A ESCRIBIR TODO DE NUEVO.

HASTA PRONTO

SOFIA

PDTA: RECUERDO QUE EN TODOS LAS GACETILLAS HABIA UN SALUDO QUE A MI
SIEMPRE ME COSTO MASTICAR "PAZ, FUERZA Y ALEGRIA", LO SENTIA EN LA
GARGANTA COMO UN HUEVO DURO TRAGADO A LA FUERZA.
_________________________________________________________

Contestación de Lázaro Covadlo

Estimada Sofía,

 Necesitaría muchas horas para poder satisfacer, aunque sólo sea someramente, tu amplio cuestionario. De todos modos intentaré algunas respuestas. Antes que nada debo decirte que estuve en la secta de Silo desde 1970 hasta 1987. Isaías Nobel es de la misma época, aunque Mario Rodríguez (Silo) empezó su aventura sectaria en 1962. Ya casi no queda nadie de aquella primera hora: el siloísmo, igual que el estalinismo y el nazismo, es una iglesia caníbal. Por suerte con mucho menos poder de fuego que aquellas.

1- El Partido Humanista, al igual que "La Comunidad", "El Poder Joven", o, en los principios, "La Orden de Cronos", han sido sucesivas pantallas de la secta de Silo. Por lo visto, con lo del Partido Humanista ha logrado mayor permanencia. Cuando a Rodríguez se lo ocurrió lo del Partido yo estuve presente. Recuerdo aquella reunión y recuerdo que se rió mucho de su propia idea, se jactaba de que la policía se lo pensaría un par de veces antes de detener a un humanista "Imagínense cómo quedarían los titulares de los diarios: 'un humanista preso'. Lo del partido es una buena táctica" Así decía Rodríguez, quien siempre gozaba al sentirse el colmo de la astucia.

Fíjate Sofía en algo muy significativo: durante la dictadura de Videla y los generales desaparecieron y fueron asesinadas muchas personas: peronistas, socialistas, sindicalistas, comunistas, algunos radicales, muchos estudiantes, sacerdotes y hasta psicoanalistas, pero a los siloístas no les tocaron un pelo. Cuando en cierta ocasión fueron detenidos por error cerca de una docena, allá por 1977 ó 1978, enseguida los soltaron a todos. Sin embargo, cuando Rodríguez inventó el partido hablaron de la persecución de la dictadura. Rodríguez siempre admiró a los tiranos: Stalin, Mao, Hitler ("Paz, fuerza y alegría" es un saludo típicamente hitleriano), pero sobre todo le gustaban sus tácticas. Imitando a Goebbels, él siempre fue fiel a la máxima que dice "miente que algo queda".

Sería larguísimo exponerte la ristra de argumentos que justifican mi alejamiento de la secta y la repugnancia que actualmente siento por ella y por Rodríguez (alias Silo), su patrón y principal beneficiario. Pero voy a referirte una anécdota que tal vez te ilustre más que mil argumentos. A veces, pese a los reparos de las mentalidades rígidas, una anécdota es la que mejor nos pinta las cosas:

En el verano de 1986 (en Argentina) estuve viviendo unos días en la casa de Silo: un lujoso chalet con pileta de natación, en un suburbio residencial de Mendoza. Me encontraba allí porque "el maestro" no estaba muy conforme con el modo en que me relacionaba con la gente de los grupos que yo"orientaba" en España (así se decía entonces en la secta: "orientar", un eufemismo para reemplazar "mandonear"). Rodríguez me había invitado a fin de "reeducarme" por llamarlo de alguna manera. Al igual que los padrinos de la mafia, quería arreglar las cosas de "buena manera" y que yo y la gente de mis grupos nos disciplináramos.

Bien, vayamos al hecho que dio la puntilla a mis ganas de terminar con Silo y su empresa particular. Una tarde, nos encontrábamos en la pileta, dándonos un remojón, Silo, sus hijos entonces pequeños, muy rubiecitos y muy blancos, y yo. También se nos había unido una chiquita morena, como de seis o siete años, que era la hijita de una criada que venía a limpiar la casa del "maestro". Rodríguez conversaba conmigo y jugaba con sus rubios hijitos, pero ignoraba de manera casi hiriente a la chiquita morena que se desvivía por llamar su atención. Fue esa actitud la que terminó de convencerme de que había estado muchos años a las órdenes de un canalla y un hipócrita.

En fin, hubo muchas otras cosas, pero como te dije al principio, sería largo enumerarlas. De todos modos, que te quede claro que fue aquello lo que terminó de decidirme. A veces son pequeños detalles los que dan vuelta una situación. De cualquier manera todavía permanecí un año más en la secta. También sería largo de enumerar los motivos que impidieron que me alejara de inmediato. Tuve mis razones.

Sofía, no sé si te habré sido de alguna utilidad, pero espero que así sea. Si te sirve para algo, puedes comunicar estas opiniones mías a tanta gente como quieras hacerlo y por el medio que te parezca más adecuado. De Silo hablo someramente en mi novela "Conversación con el monstruo" (Emecé) y en un libro de humor que no está en Argentina: "La bodrioteca de Covadlo". Entre los textos "bodrios" que comento hay parte de la bibliografía siloísta.

 Te mando un amistoso saludo.

 Lázaro Covadlo
Ap. correos 179-08870 Sitges (Barcelona) -Spain
covadlo1@worldonline.es (correo preferente)
 
 

Sofía Sacchetti, autorizada por Lázaro Covadlo, dio a conocer la respuesta de éste a algunas personas que aún permanecen en la secta. De tal modo, también llegó a leerla el señor Isaías Nobel. A continuación se transcribe el E-mail que el señor Nobel le envió a Lázaro Covadlo.

 Cómo podés mirarte al espejo cada mañana, sin que una náusea profunda y
monstruosa te inunde como una marea? Cómo podés mentir y manipular de tal
manera, sòlo para poder ganarte unos manguitos como escritorzuelo de cuarta,
viviendo como un carancho alimentado con la propia putrefaccion? Solo para
poder comerte unas cosas,tirarte unos pedos, cojerte alguna mina (como en los
viejos tiempos de La Paz, cuando eras un tremendo rebelde, pero ahora sin papa
Covadlo que te mantenga gracias a la venta de colchones y mangueras).
 No tenes mas la parrilla en Sitges, ché? Al chori, al chori!
Mejor ser escritor, mas si uno ha resucitado y ahora se llama Lázaro.
Ultima pregunta: trabajás solamente para vos free-lance, o  la Iglesia y la
SIDE te tiran unos mangos? O el PSOE quizás? O te ha conchabado el Jordi
Pujol?
En fin muchacho, que abajo te has venido. Bueno, a lo mejor cuando resucites
la proxima vez te ira mejor.
Good luck precioso!!!!!
Isaias, el de LA SECTA
 
 

Comentarios de Lázaro Covadlo sobre el texto del señor Isaías Nobel

Allá por los años treinta del siglo pasado escribía José Ortega y Gasset en su libro Ideas y creencias: "Antes de examinar una doctrina conviene fijarse bien en quien la emite y sustenta. Ello nos ahorra, a veces, buena porción de trabajo." Traigo esto a colación, no porque el señor Nobel haya inventado doctrina alguna (él se conforma con repetir las monsergas de su ídolo carnal), sino porque se da la circunstancia de que es una suerte de consejero psicológico de la secta en la cual milita. Él es parte del "sector apoyo", antes llamado "sector servicio". Para que nos entendamos, se trata de una mezcla de comisario político, confesor y sacerdote parroquial; su misión es velar por las equilibradas emociones y la ortodoxia mental de la feligresía siloísta, encuadrada bajo el rótulo de "Movimiento Humanista". Se parte del supuesto de que un miembro del "sector apoyo", sobre todo cuando como en el caso de Nobel, lleva más de treinta años trabajando su cerebro en la secta, tiene un estilo ecuánime y rechaza las "emociones negativas" (así dicen en la secta). En otras palabras: un miembro del "sector apoyo" (antes "sector servicio") no debería manifestarse como la madama histérica de un prostíbulo del bajo. Al menos eso es lo que propugna el "Movimiento Humanista", que en una época parecía hallarse muy interesado por "el equilibrio y desarrollo armónico del Ser Humano". Por eso me parecen oportunas las palabras antes citadas de Ortega y Gasset. Tan oportunas me parecen, que no puedo resistir la tentación de repetirlas: "Antes de examinar una doctrina conviene fijarse bien en quien la emite y sustenta. Ello nos ahorra, a veces, buena porción de trabajo."

Recuerdo que hace años, hallándose alojado en mi casa de Sitges, Isaías Nobel me contaba, compungido, el modo en que Silo (Rodríguez) lo hacía sufrir y llorar en Canarias porque a Isaías se le había escapado un comentario que al "maestro" le había caído mal. Sí, recuerdo cuando el señor Isaías Nobel me contaba que iba llorando detrás de aquél; llorando con lágrimas verdaderas, y pidiéndole que le perdonara, porque Silo le había dicho que hiciera sus valijas y se fuera del retiro. Recuerdo que en aquellos momentos sentí una profunda piedad por Isaías Nobel. Quien haya leído el mea culpa de Bujarin, antes de ser liquidado por Stalin, sabrá a qué me refiero. En efecto, sentí mucha piedad. Volví a sentirla durante el tiempo que estuvo en desgracia y el "maestro" lo ignoraba y lo trataba como el dictador Trujillo trataba a sus lacayos (recomiendo la lectura de La fiesta del chivo, de Mario Vargas Llosa: los manejos de Trujillo con sus secuaces se asemejan mucho a los de Silo con los suyos). Al oír, entonces, los lamentos desconsolados del pobre Isaías Nobel, no pude menos que sentir lástima. No digo verdadera piedad, pues no me gusta la hipocresía, pero al menos sí lástima.

Aquel sentimiento de lástima aún perdura, de modo que no puedo corresponder al odio del señor Isaías Nobel. No, no lo odio ni lo comparo con un carancho ni un cerdo ni con ningún otro ser viviente que no sea el ser humano. Son los de la secta los que animalizan a sus contrarios. Viene a mí memoria cuando, recién constituido el "Partido Humanista", Silo tuvo la ocurrencia de bautizar a todos los otros poderes como "cerdocracias". Por ese entonces un tal Tito, una especie de "interventor" que me había impuesto Silo, llegó a mi ciudad, pidió dinero a mis relaciones, y me presionó para que lo llevara en mi coche unos ochocientos kilómetros, con la excusa de que se trataba de un viaje "al servicio de la causa". En realidad, el tal Tito quería visitar a su suegra, en la ciudad de Palencia. Durante el trayecto se hurgaba la nariz. Paramos a comer y vi cómo ingería tallarines con los dedos. En ese momento tuve presente que la secta no se consideraba a sí misma una "cerdocracia".

De acuerdo: todas estas anécdotas son miserables. Pero es que no de otra cosa están hechos los materiales primarios de la secta. Las relaciones piramidales entre sus miembros son mezquinas y tortuosas; la maledicencia impera en todos los niveles. Una secta caníbal, a imagen y semejanza de su fundador.

Silo, gran lector de solapas de libros, ha intentado dotar a su "movimiento" de una pátina filosófica: Primero un poquito de geopolítica nazi y una pizca de Gurdjieff y Ouspensky, sin olvidar la astrología y los biorritmos. A continuación sacamos la geopolítica nazi y en su lugar ponemos a Marcuse. Ahora tenemos un tanto de Gurdjieff, otro tanto de Ouspensky, los biorritmos, y un poquito de Marcuse. Enseguida sacaremos al tandem Gurdjieff-Ouspensky y pondremos a Sartre. Ahora tenemos a Sartre y Marcuse, pero sacaremos a Marcuse y en su lugar colocaremos a Heidegger, algo de seudo alquimia, las imposiciones de manos, el "doble", los contactos con misteriosas energías, y, por qué no, el Vidente Miguelius, de Madrid. Entre medio ubicaremos a Buda y Nietzsche. Todo ello guarnecido de un galimatías chabacano y simplificador; la Biblia junto al calefón. Eso es el Siloísmo: una colcha hecha de retazos de todos los colores, como las que hacían nuestras bisabuelas. Los retazos siloístas están mal cosidos, pero los métodos totalitarios y la demagogia goebbelsiana han pasado el examen. No hay doctrina verdadera, y con sólo rascar un poco, nada más que un poquito, no tardamos en hallar los miserables materiales primarios que mencionaba en el párrafo anterior.

Pero estaba diciendo que no comparo al señor Isaías Nobel con ningún animal. Yo a él lo acepto como ser humano, aunque él no quiera hacerlo conmigo. La lástima que me inspiraba cuando lloraba a moco tendido por Silo ahora es mayor. Me apena sobre todo que se haya visto obligado a mandarme un mensaje tan desaforado, tan poco imaginativo y elegante. ¿Qué pensará hacer a continuación? ¿Se lo mostrará al "maestro", para que vea lo leal que es y cómo le indignan los ataques a su divina persona, que lo empujan a defenderlo con tanta furia y bizarría? ¿Ya lo habrá hecho? ¿Esperará que el "maestro" le pellizque la mejilla y diga: "Muy bien, eres un buen chico, Isaías"? ¿Cuál es la propina que esperará recibir? En todo caso, ¿le lamerá la manita? Por si al señor Isaías Nobel le sirviera de algo, debo informarle que el SIDE, la Iglesia, el PSOE y Jordi Pujol pagan mejor... y siempre humillan menos. Yo podría recomendarlo.

Cito unas frases de George Steiner, de su libro Nostalgia del absoluto (1974) ...seguramente ésta es una de las claves del misterio de por qué muchos de los hombres y mujeres jóvenes más valiosos de las generaciones pasadas, ante la evidencia absolutamente aplastante de los campos de concentración, ante el estado policíaco tal vez más brutal que se haya conocido nunca, ante el cesarismo asiático de Stalin, continuaron sin embargo sirviendo a esa causa, creyendo y muriendo por ella. Si se quiere comprender el fenómeno de esta clase de conducta, sólo puede hacerse a la luz de una visión mesiánica y religiosa, de la gran promesa que dice que te abrirás paso a través del infierno, hundido en él hasta el cuello si es preciso, porque estás en el camino señalado por el destino, en el camino profético hacia la resurrección del hombre en el reino de la justicia...

Anteriormente comparé las expresiones extemporáneas de Isaías Nobel con las que podría imaginarse que soltaría la madama de un prostíbulo del bajo, pero después de copiar las frases de Steiner; después de escribir la que dice "ante el estado policíaco tal vez más brutal que se haya conocido nunca", recordé que esa manera de dirigirse a los opuestos a la secta (la que me dedica el señor Nobel) es más parecida a la de policía argentina de los años setenta para tratar a los detenidos. Lo sé por experiencia. Algunos siloístas –que suelen ser melifluos para captar gente– cuando se ponen hostiles hablan como "la cana". Quizá sea esa su verdadera vocación. Así que quito lo de "madama" y digo que Isaías Nobel insulta como un "botón".

Por otro lado, me extraña que entre sus insultos el señor Nobel no haya incluido el de "resentido". Me acuerdo que en una época era el mote preferido para calificar a los "caranchos" y "escritorzuelos" como yo. Cuando alguien criticaba al "maestro" o a la secta, enseguida quedaba en claro que era un "resentido", y eso zanjaba el asunto: no había necesidad alguna de estudiar los argumentos del crítico. ¡Resentido y ya está!

Otra forma siloísta de descalificar al crítico consistía en decir que era un "alterado". Era una descalificación astuta, y también me extraña que Isaías Nobel se haya privado de usarla. Cuando a cualquiera se lo consideraba un alterado, quedaba desacreditado mentalmente. Algo así como lo que hacían los estalinistas de última generación con los disidentes, a los que llamaban locos y mandaban al manicomio. Ahora bien, semejante adjetivo tenía su contrapartida: la consideración de que los siloístas, sobre todo aquellos que llevaban mucho tiempo en el "trabajo" (no sé si a su vaciado cerebral todavía seguirán llamándole "el trabajo"), eran el no va más del equilibrio mental, la paz interna y la no-violencia. Lástima que el mensaje histérico de Isaías Nobel parezca desmentir tales supuestos. Uno no puede menos que preguntarse ¿Para eso le han servido al señor Isaías Nobel treinta años de autoconocimiento, psicofísica, intrigas de conventillo, transferencias guiadas, teledioles de fuerza, más intrigas de conventillo, caídas en desgracia, militancia callejera, meditación trascendental, catarsis, autotransferencia, humillaciones, yoga sexual y churrasco con naranjada y empanadas en casa del "maestro"? ¿Ese es el producto logrado?: ¿Esa es la no-violencia y el tender puentes que propone el siloísmo? La verdad es que le debo un reconocimiento: Si él es el producto de treinta años de siloísmo, compruebo una vez más que al irme no perdí nada de lo que nunca existió ¡Qué alivio! No perdí nada y en cambio gané un futuro; sólo perdí los diecisiete años que estuve allí. Diecisiete años robados a la vida. Si la vida es tiempo, quien te roba el tiempo te asesina un poco. En ese sentido, Silo nos ha quitado a muchos, trozos grandes de vida. Al señor Nobel también, aunque su deterioro mental le impida comprenderlo y lo lleve a chupar vida de otros, a favor de Silo. Isaías Nobel no sabe lo bien que lo pasa uno en las tinieblas exteriores, sobre todo gracias a los pagos de la SIDE, la Iglesia, el PSOE y Jordi Pujol. Especialmente gracias a los pagos de Jordi Pujol, sólo con ese dinero me doy la gran vida. Mucho más que cuando me mantenía mi padre.

Sé que Isaías Nobel es un hombre de fe. También sé que, como dice Silo, él cree que "la fe es útil". No quiero burlarme de su fe; de su fe "violenta e injustificada" que dio lugar a su fanatismo y le impuso "su paisaje afiebrado" (frases de Silo en su folleto La mirada interna), pero no puedo evitar que su fanatismo me haga gracia, y también pienso: "menos mal que los siloístas dicen que no son violentos, menos mal, al menos, que no tienen poder de fuego..."

Pero, como ya lo he expresado, no lo odio. Sin embargo, debo admitir que mi falta de odio no está exenta de gratitud. En aquel entonces, y con relación a sus lloros de Canarias tras los pasos de su fürer Silo, pensé que si la secta y su amo y señor eran capaces de llevar a tales extremos de servilismo y humillación a un ser humano (reitero que Isaías Nobel ha sido siempre un ser humano; nunca "un carancho alimentado por su propia putrefacción"), si podían lograr que un ser humano se rebajara hasta lograr deshumanizarlo de tal modo, lo mejor para mí y para cualquiera consistía en alejarse a buena distancia de esa máquina de picar carne. Sí, le estoy agradecido, aunque hube tardado algunos años en tomar la decisión de irme.

Lo repito: no odio al señor Isaías Nobel. Cuando imprimí su e-mail y lo mostré a algunos amigos, muchos comentaron: "¡Pobre tipo!". Algunos de esos amigos opinaron que su furia estaba sustentada en la envidia: "Fijate cómo hace hincapié en el dinero", decían. "Parece que lo tiene muy preocupado tu carrera literaria", decían otros. "Sobre todo, está muy interesado en el tema de si te mantenía tu padre, y también en el otro de si tenías muchas mujeres". "¡Pobre tipo!", volvían a decir. Y otros echaban más leña al fuego: "Es que ya es muy mayor para irse de la secta. ¿Adónde va a ir?" Les hice notar a mis amigos que cuando frecuentaba a Isaías Nobel él era miembro del "sector servicio", la rama de la secta que se ocupaba de los asuntos sicológicos y espirituales. Para qué lo habré dicho, me preguntaron si no habría querido decir "el sector servicios", el que se ocupa de las letrinas y todo eso. Para sostener semejante afrenta se apoyaron, sobre todo, en la índole del e-mail y en el lenguaje que utilizó Nobel, y que parecía destinado a desmentir lo que podría sugerir su apellido.

Y ahora, permítaseme responder a los términos del e-mail que me envió el señor Isaías Nobel:

"¿Cómo podés mirarte al espejo cada mañana sin que una náusea profunda y monstruosa te inunde como una marea?"

Lo cierto es que mi primera reacción fue de risa. Me causó gracia, más que nada, la ampulosidad y el exceso de adjetivación: parecía una letra de opereta. Tuve la tentación de contestarle que mi imagen no aparece en los espejos, puesto que soy un vampiro. Sin embargo, no me pareció un buen chiste. Sobre todo, temí que acabara creyéndolo. Si el señor Isaías Nobel cree en Silo y en las conspiraciones de la SIDE y Jordi Pujol, entonces podría llegar a creer cualquier cosa, por ejemplo, en la existencia de un complot judeo-masónico.

"¿Cómo podés mentir y manipular de tal manera, sólo para poder ganarte unos manguitos como escritorzuelo de cuarta, viviendo como un carancho alimentado con la propia putrefacción?"

Esto ya se pone más interesante. Vamos a ver, ya que hablamos de mentir: Isaías Nobel, a menos que esté loco del todo, no puede creer de verdad que alguien pudiera pagarme por mentir o por decir la verdad acerca del siloísmo, del Partido Humanista y del Gran Fürer Silo. El fenómeno del siloísmo y de su pantalla, el Partido Humanista, tiene muy poco interés para nadie. En términos periodísticos, no es noticia. Si alguien quisiera "calumniarlo" no encontraría mercado y nadie le pagaría. Está considerado una estupidez organizada, y no es noticia. A los únicos que les interesa son a los que están adentro. Mucho más noticia son sectas como los Hare Krishna y otras. Si realmente los "humanistas" quieren ser noticia deberían suicidarse, como hicieron los de Guyana. Ya hubo entre ellos algún suicidio aislado, pero no fue suficiente. De todos modos, me parece preferible que sigan viviendo, y, más que nada, que dejen vivir a los demás.

Pero volviendo al asunto: Isaías Nobel no puede creer de verdad que yo pudiera mentir "para ganarme unos manguitos", como dice él, así que el que miente es él. Y lo peor es que lo sabe y sabe que yo lo sé, quiere decir que su texto no me tiene como destinatario. Su texto tiene por destinatario a la persona que le mostró el e-mail, en el cual vierto mis opiniones, y, sobre todo, tiene por destinatario al Gran Fürer Silo, ante el cual quiere aparecer como defensor de su "buen nombre".

Otro punto interesante es aquel de "los manguitos" que me podría ganar. No importa si como escritorzuelo de cuarta o de séptima, lo que importan son "los manguitos". Mulah Nasr Edim dijo que la lengua va donde la muela duele, y está claro que el tema de "los manguitos" a Isaías Nobel le interesa mucho. "Poderoso caballero es don Dinero."

"Escritorzuelo de cuarta..."

Bueno, Señor Nobel, cada uno hace lo que puede. Ya sé que es más prestigioso ser comisario político, confesor y encargado de los servicios de una secta, pero no todos podemos alcanzar tal estado de santidad. Prometo que haré lo posible por llegar a escritorzuelo de tercera. Es curioso, eso de "escritorzuelo", "pintorzuelo", "intelectualete". Recuerdo muy bien que eran los términos que usábamos en la secta (digo usábamos, confieso, con vergüenza, que alguna vez yo también participé en la estupidez); que usábamos en la secta, digo, para calificar a los artistas e intelectuales ajenos o contrarios a la máquina de picar carne.

No sabe el señor Nobel cómo sufro por el hecho de que me haya calificado de "escritorzuelo de cuarta". Hasta ahora yo creía ser simplemente un escritor, pero resulta que soy apenas un escritorzuelo de cuarta. Me pregunto: ¿Si volviera a ingresar en la secta (en el caso de que quisieran admitirme) y escribiera panegíricos al "maestro", como ya lo hice en pasados y tristes tiempos, podría llegar a ser, al menos, un escritorzuelo de segunda?

"como un carancho alimentado con la propia putrefacción..."

No. Esta frase no la comento. Esta frase se comenta por sí sola. ¿Conocerá el señor Nobel la anécdota de Buda, que al ser insultado dice que no acepta el regalo y lo devuelve a quien se lo obsequia?

"Sólo para poder comerte unas cosas, tirarte unos pedos, cojerte alguna mina..."

Me pregunto si tales imágenes, surgidas del antidiluviano cerebelo de Isaías Nobel, provienen de problemas intestinales que pudiera tener, o, sobre todo, en lo que hace a los "pedos", está relacionado con su desempeño en el sector servicios. En cuanto a "Cogerme alguna mina" ¡Qué mentalidad tan animaluna y calenturienta la de este nobel bruto! Ya que le interesa tanto mi vida personal, quizá debería informarle de que me llevo muy bien con mi mujer y soy absolutamente monógamo. No necesito más. No hago un dogma de dicha actitud ni pretendo imponérsela a otros, simplemente describo mis tendencias. Y en lo que hace al señor Nobel: ¿le gustaría a él ser escritorzuelo de cuarta para satisfacer sus más ocultas aspiraciones? Lamento defraudarle, hay mucha leyenda en eso de los escritores galantes. Me parece que le trabaja demasiado su cabeza de nobel bruto. El problema es que le trabaja mal. No sé si recomendarle un psiquiatra o un sexólogo. ¿Por qué no una experiencia guiada seguida de una autotransferencia con catarsis y telediol de fuerza, todo junto?

" ...cojerte alguna mina (como en los viejos tiempos de La Paz, cuando eras un tremendo rebelde, pero ahora sin papá Covadlo que te mantenga gracias a la venta de colchones y mangueras)."

Esto también es interesante. Sobre todo, lo es por varios motivos. El primero, es que me asombra lo interesado que el señor Nobel ha estado siempre en mi vida y la de mi familia. Por mi parte, debo reconocer que jamás supe gran cosa sobre él. La verdad es que nunca me interesaron su persona y sus familiares. Me siento en deuda con el nobel bruto por el hecho de que me haya sido tan por completo indiferente, mientras que por su parte tanto se dedicaba a espiar mis asuntos personales. La verdad es que yo nunca pude hacer esas cosas. Nunca tuve estómago, y eso que soy un carancho alimentado con mi propia putrefacción. Pero a tanto no llegaba. ¡Bravo, señor Isaías Nobel! Pero bueno, ya que al nob. bru. le interesa el asunto, le diré que, en efecto, mi padre me mantuvo durante todo el tiempo que lo necesité. Me mantuvo y nunca me lo echó en cara. Creo que fue un magnífico padre y también creo que le debo gran parte de mi felicidad actual, ahora que ya no me mantiene y yo no lo necesito. Aunque ojalá pudiera hacerlo. Me gustaría por él.

Pero, puede tranquilizarse el nob. bru., no es el único de la máquina de picar carne que se mete en la vida de los otros. Como él bien sabe, se trata de un deporte propio de la secta. En realidad pasa en todas las sectas.

Ahora bien, veo que el nob. bru. no está del todo enterado, así que voy a informarle mejor. Aparte de colchones y mangueras, el negocio de mi padre también tocaba otros rubros: guantes de cirugía, planchas de goma para aislación, etcétera. ¿Le interesa al nob. bru. la lista completa o se da por satisfecho? Sé que muchos de la secta siempre mostraron un profundo interés por los temas comerciales y monetarios. En todas estas minucias y mezquindades radica la doctrina verdadera del Partido Humanista, y no en lo que declara públicamente. Repito lo que dije en algún párrafo anterior: "no de otra cosa están hechos los materiales primarios de la secta".

Lo que sí está claro es que el señor Nobel cree que en aquella época yo era un bohemio terrible. Ignoro de dónde saca esas historias, seguramente de fantasías que le contó el lumpenaje sectario. No recuerdo que él y yo hubiéramos salido nunca de parranda. Por otro lado, mejor así: siempre lo consideré un tipo demasiado solemne, acartonado y aburrido. Aunque ahora, a la vejez, parece que ha cambiado. Ahora el nob. bru. da la impresión de ser un completo histérico.

Sigamos con las minucias y morbosidades. ¿Qué otra cosa hay en esta sórdida historia? Al fin de cuentas, ésa y no otra es la sustancia de las "nobelas" decadentes. Como decía, no salíamos de parranda, pero nos veíamos a veces. Siempre recuerdo cuando el nob. bru. vino a casa y me usó de pañuelo de lágrimas por su caída en desgracia con Silo.

La última vez que nos vimos, ¿se acordará el nob. bru.?, fue en el café al paso de Santa Fe y Callao. Yo había salido hacía poco de la secta, y seguramente él lo sabía, porque no estuvo muy efusivo. A pesar de que unos años atrás fui hospitalario y de que me usó como pañuelo de lágrimas. Recuerdo que vestía un traje precioso y yo se lo elogié de todo corazón. Entonces, sonriendo de costado, él nob. bru. dijo, con el mismo tono y actitud gestual y corporal que el Fürer Silo: "Sí, es el disfraz. Uno se disfraza cada vez que se necesita" ¿Se sentiría el colmo de la astucia al hablar así el señor Isaías Nobel? Recuerdo esas palabras porque sé que las había tomado prestadas del "maestro". Él es quien habla de esa manera y dice esas cosas. Todos los otros nobs. bruts. imitan al Gran Fürer. Yo tomé cuenta de su actitud corporal, que consiste en ponerse tieso y juntar mucho las nalgas, como tratando de evitar que entre un cuerpo extraño entre ellas. Silo lo hace. Ese es el disfraz. Los adeptos de Silo siempre van disfrazados; con o sin traje.

Como iba diciendo, a pesar de que el señor Isaías Nobel pueda meterse con mi vida personal, a mí, hasta ahora, nunca se me habría ocurrido hacer otro tanto con su vida. Nunca supe cual era la fuente de ingresos de su familia. No lo supe ni me interesó. Tampoco sé si también lo mantuvo su padre o si siempre se ganó la vida tirando del carro, con su propio sudor de nobel bruto, como un luterano o un calvinista de principios. Pero sobre todo, fuera cual fuese el conflicto entre los dos, jamás se me hubiera ocurrido, antes de hoy, mentar a su padre. Esas cosas no se hacen, ¿no se lo habrá enseñado el "maestro"? ¿No se dice nada al respecto en "La mirada interna" o en el programa político del Partido Humanista?

"¿No tenés más la parrilla en Sitges, ché? ¡Al chori, al chori!"

Otra vez noto que el nob. bru. está interesado en mi forma de ganarme la vida. No tiene importancia, no me molesta. Solamente, me gustaría hacerle saber que nunca tuve una parrilla. Aunque no me hubiera disgustado haberla tenido. Pero le informaron mal: apenas trabajé de parrillero por unos meses, en un restaurante, al llegar a España. ¿Por qué? ¿Le parece deshonroso tal trabajo al nob. bru.? Lo de "¡Al chori, al chori!" ¿Qué se supone que es? ¿Una burla? Si es una burla, no se imagina el nob. bru. cómo tiemblo. Eso sí que es sentido del humor y la chacota... ¡Qué ingenioso e incisivo el nob. bru.!

"Mejor ser escritor, mas si uno ha resucitado y ahora se llama Lázaro."

Cómo que escritor. ¿No habíamos quedado en que era un escritorzuelo de cuarta? A ver, pongámonos de acuerdo. Por otro lado, qué bien que sepa el nob. bru. que ahora he resucitado y me llamo Lázaro. ¿Se habrá leído el nob. bru. todos los artículos sobre mí que se publicaron en los diarios de Argentina? A él, que siempre tuvo tanto afán de notoriedad y presume de poeta (no digo poetastro; no suelo descalificar de modo tan elemental. Poeta. Sí: poeta) ¿Se le habrá puesto la cara amarilla cuando los leía?.

"Ultima pregunta: ¿trabajás solamente para vos free-lance, o la Iglesia y la SIDE te tiran unos mangos? ¿O el PSOE quizás? ¿O te ha conchabado el Jordi Pujol?"

Trabajo para todos ellos, señor Nobel, para todos. Soy un agente quíntuple.

Sería cómico el planteo del nob. bru., y podría pensarse que se ha emborrachado con vino de los viñedos de Silo o que se ha vuelto loco del todo, si no fuera porque uno escuchó tantas veces cosas semejantes: "Está al servicio del judaísmo internacional"; "le pagan con el oro de Moscú"; "Se vendió a la CIA" "Es un agente de la Hermandad Blanca del Tibet". Cada vez que alguno de un bando revela los manejos y bajezas internas, a los cofrades no se les ocurre nada mejor que acusar al susodicho de haberse vendido a una organización siniestra. Propio de Goebbels y Beria, pero en versión barrial porteña.

Ahora bien, sería para mí más elogioso trabajar para la CIA que para el SIDE, que es una policía de menor importancia. Pero en todo caso nunca trabajé para Videla y la Junta de Generales de la dictadura en Argentina, entre los años 1976 y 1983. Yo no digo públicamente que Silo lo hubiera hecho. No lo digo públicamente porque no tengo pruebas concretas y jamás podría enfrentarme a una organización millonaria que puede pagar expertos abogados. Pero hago notar que mientras desaparecían y morían miles de personas, Silo miró para otro lado. "Nosotros no tenemos nada que ver con la política", dijo en aquella época. Lo dijo en Madrid y en muchos otros sitios. Hay centenares de testigos que se lo oyeron decir. Silo tuvo a sus órdenes centenares de acólitos, en países democráticos, que podían presionar en las embajadas, que podían mandar cartas, pero no dejó que lo hicieran, no fuera a ocurrir que le impidieran vivir tranquilo en su chalet de Chacras de Coria y seguir disertando sobre "la estructura de la consciencia". Justamente, fue en medio de aquel periodo nefasto para Argentina cuando él amplió su chalet y mandó construir la pileta de natación. Una pileta excelente, por cierto, en la que me zambullí por invitación del "maestro", y debo reconocer que estaba muy limpia. Al menos, no encontré el menor rastro de sangre; sólo agua pura y cloro de primera calidad. Una vez le sugerí que desde España presionáramos a las embajadas; me explicó los mil motivos por los que no había que hacerlo. No entendí sus motivos e insistí; entonces vi el furor asomar a su mirada. Creo que en ese momento empezó la ruptura entre nosotros dos. Puedo decir que cuando militaba en la secta tuvimos problemas con López Rega, la triple "A" y todo eso. Lo tuvimos porque López Rega pertenecía a una secta contraria. A mí mismo, como bien sabe el señor Nobel, me allanaron la casa un par de veces. Pero apenas tomaron el poder los militares todo anduvo sobre ruedas. A ellos no les interesaban los temas de las sectas esotéricas. Yo le oí decir a Silo que podíamos estar tranquilos. Por suerte, durante ese tiempo yo no viví en Argentina y por lo tanto no me siento tan responsable de la felonía siloísta. Ahora bien, cuando se acabó la dictadura y el peligro, Silo inventó la política y ordenó a sus acólitos en el mundo, quienes todo el tiempo hubieran podido hacer política libremente en sus países, les ordenó que organizaran en cada lugar el Partido Humanista. Simultáneamente, inició el discurso del martirologio siloísta durante la dictadura.

El señor Isaías Nobel sabe que lo que digo es cierto, así que no hay razón para que hable de manipulaciones y mentiras. Sé que su enojo responde al e-mail con que contesté las preguntas de Sofía Sacchetti, que había sido discípula suya. Ahora bien, desde que empecé a publicar y a ser algo conocido, son muchos los que se han dirigido a mí con preguntas semejantes. Yo nunca fui a buscar a nadie ni jamás me metí con nadie. Como tampoco me metí con el señor Isaías Nobel. Fue el nob. bru. quien tomó la iniciativa de comunicarse conmigo para insultarme. Por mi parte nunca le habría contestado, ya que considero que el nob. bru. no es un elemento significativo; él es sólo un sumiso siloísta. Es Rodríguez (Silo), el titiritero de Nobel y tantos como él, quien fabrica estos monstuos. El nob. bru. tan sólo es útil como botón de muestra sobre qué clase de mercancías produce el siloísmo: "por sus frutos los conoceréis". El texto de su e-mail, como se habrá podido comprobar, lo dice todo. De modo que no le habría contestado personalmente al señor Nobel, pero sí me ha parecido buena esta oportunidad para dar estado público al siguiente planteo: Si por emitir la propia opinión uno es así agredido, insultado y acusado de colaborar con Jordi Pujol y todo eso, qué pasaría si los "humanistas" (¿humanistas?) tuvieran a la policía y el ejército. Ojalá nunca suceda, ya que lo que ellos llaman humanismo es puro canibalismo. Bueno, no quiero ponerme dramático: sé que nunca tendrán el poder. Aunque siniestros y retorcidos, espero que nunca pasen de ser unos fanáticos pintorescos y patéticos.

"En fin muchacho, qué abajo te has venido. Bueno, a lo mejor cuando resucites la próxima vez te irá mejor.

Good Luck precioso!!!!

Isaías, el de LA SECTA"

Veo que al nob. bru. le gustan los anglicismos. No me parece mal, si no fuera que pese a ser poeta se come tantos acentos en castellano (que yo se los tuve que poner). Lo que me llama la atención es que después de tantos adjetivos insultantes me regale el calificativo de "precioso", que según la primera acepción del Diccionario de la Lengua, significa "excelente, exquisito, primoroso y digno de estimación y aprecio". De verdad, no entiendo el piropo. Espero que el nob. bru. no esté pensando en cosas raras. Si ese fuera el caso, debería tener en cuenta que ya somos mayores para empezar ahora con cierta clase de experiencias. Por mi parte, paso. Tal vez se lo podría proponer a su padrecito, Silo Rodríguez, a quien tanto ama y tanto le ha hecho llorar.

Y ahora, hay otra cuestión. El ataque del nob. bru. coincide con insultos y amenazas anónimas que recibí por teléfono. Está visto que cuando alguna vez en la vida uno se mete con una secta, es como si hubiera pisado un chicle con la suela del zapato; después es difícil despegarlo del todo. Quizá, la comparación más apropiada debería ser la de pisar caca de perro... el mal olor perdura. Hasta ahora los ataques habían sido anónimos, pero por primera vez aparece uno con firma y he podido hacerlo registrar en el sitio adecuado. Por lo visto hubo una pérdida de control, pero sea como sea, es algo más que debo agradecerle al nob. bru. El acoso comenzó –casualmente– a poco de haber publicado el libro "La bodrioteca de Covadlo", en el que me refiero a Silo y su secta, y también parodio textos sectarios. Mientras mantuve la boca cerrada nadie me molestó. No sé si es obra de espontáneos, que en todo caso deberían tener en cuenta que soy apenas un "escritorzuelo de cuarta". Tal vez se deba a que debo de ser un tipo antipático y me hago odiar por todo el mundo. Puede que todo sea casual. Puede que, como dirían los silotisas, yo sea un paranoico y un alterado resentido, pero por si se diera el caso de que algún factor imprevisto coartara en el futuro mi capacidad de comunicarme con el mundo: pienso, por ejemplo, en un accidente cualquiera: una bala perdida que por casualidad fuera a dar en mi cuerpo; o si por cruzar la calle distraído me atropellara un automóvil. En fin, tantas cosas que le pueden pasar a uno, sobre todo si es paranoico... Es así que, por si las moscas, tengo sumo interés en sacar este cochino asunto a la luz pública antes de que algo me impida hacerlo.

EL PLATO HA SIDO DE DIFÍCIL DIGESTIÓN,  PERO OS DESEO BUEN PROVECHO.

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Lázaro Covadlo.

www.covadlo.com